Lecturas de verano

agosto 29, 2008

Odio las conferencias. No dudo de las innumerables ventajas de conocer gente, mundo y experiencias de primera mano pero, definitivamente, no van con ni con mi manera de ser ni con mis hábitos de aprendizaje favoritos.

Por eso, disfruto mucho más combinando -en playas, trenes y sofás- la lectura reposada y caprichosa de algunos libros de carácter un poco más técnico entre la cola literaria habitual en estas fechas.

Este verano, entre vacaciones y tardes libres, he acabado por hacer -sin pretenderlo- una especie de monográfico sobre la historia del diseño en sus diferentes formas.

Por un lado, gracias al chivatazo de Diego, conseguí en unos saldos un par de libritos de edición pésima -la mayoría de fotos en blanco y negro- pero que me gustaron bastante:

  • “El diseño gráfico” de Richard Hollis
H.N. Werkman

El estilo de H.N. Werkman

Para quien haya sido formado en diseño gráfico supongo que el libro de Hollis no le revelará grandes novedades pero para mí, que tenía una visión de la historia del diseño gráfico parcial y filtrada a través de la -más familiar- historia de la arquitectura y del arte, me ha resultado muy útil poder conocer una evolución que merece ser contada con nombres propios.

En líneas generales, me ha parecido que la historia del diseño gráfico es una historia de luchas: lucha contra las limitaciones de la imprenta, lucha entre la expresividad comercial americana y la funcionalidad europea, lucha entre visiones políticas alrededor de las grandes guerras…

Personalmente, me quedo con esa tercera vía estética, tan bonita, de H.N. Werkman, primero, y de Willem Sandberg, después. Impresiones en caliente muy rudimentarias, casi punk, con armazón modernista y cierta cadencia nostálgica.

La pena es la traducción, pésima, con momentos de “escritura automática” rayando la poesía. Mejor en inglés, seguro.

  • “El diseño desde 1945” de Peter Dormed
Raymond Loewy

Raymond Loewy

Idéntica traducción tiene el libro de Peter Dormed, que se centra un poco más en la historia del diseño de producto, industrial y de moda.

Con diferencia, me quedo con la parte de diseño de producto. Aquí cuenta con bastante detalle las estrategias de diseño que siguieron en Europa marcas míticas, como Braun, Philips u Olivetti o el despertar del diseño japonés.

Bueno, ¡y qué decir de Raymond Loewy! ¡Puro Hermanos Coen! Parece que el autor guarda cierta simpatía por el ideólogo de esa imagen americana de modernidad propia de los 50, tan antigua, tan bizarra, pero con auténticos toques de elegancia y atención al detalle. A mí ya me han atrapado tanto el personaje como la obra.

Finalmente, completé el ciclo con un libro bastante reciente sobre diseño de interacción que pedimos en la oficina:

  • “Designing interactions” de Bill Moggridge
Microsoft mouse

Microsoft mouse

Es una edición completamente opuesta a las anteriores, formato grande, muchas fotografías, un DVD con entrevistas, muchas referencias…

Sin embargo, el libro peca de excesivo, de rollero y de cierto amiguismo por parte del autor (Apple, IDEO, el Instituto de diseño de Ivrea). Hay que hacer un cierto trabajo por separar el grano de la paja.

Aunque, eso -por supuesto- no es obstáculo para un montón de apuntes interesantes: Desde los comentarios de los históricos pioneros del Xerox PARC (a los cuales debería conocer de la carrera), hasta unos reflexiones finales bastante enriquecedoras sobre la profesión de diseño de interacción y sus objetivos a distintos niveles.

Un detalle curioso es que, según el autor, el momento de gloria de Microsoft dentro de la historia del diseño de interacción es con su versión del ratón de dos botones, que -además- supuso un éxito de sus exhaustivos testeos con usuarios.

Interesante el que Apple haya conseguido mucho más en el terreno del software con una concepción intuitiva y coherente de diseño y que las pruebas con usuarios hayan dado sus frutos en la interacción física (donde Apple pinchó con su mouse, por cierto).

Aunque, si tengo que quedarme con algo, lo haría con el capítulo dedicado a diseño de servicios. Me gustó especialmente la parte de Live|Work, el concepto de empresa que tienen, los métodos de innovación que se extraen de los gráficos y la idea de la comunicación del diseño de servicios basada en fakes.

Si tomamos como base la propia afirmación de Moggridge de que los tipos de diseño se articulan a partir de sus restricciones, podríamos decir que el diseño de servicios es la necesidad de planificar maneras mejores de plantearse los servicios tradicionales.

Tal vez haya llegado el momento en el la interacción vaya más allá y dé un salto al otro lado del espejo, al mundo real. Ahí nos esperará, en mi opinión, el diseño de servicios.

2 comentarios to “Lecturas de verano”


  1. ¡Qué bueno, Carlos! :-) No sabía que habías vuelto a la red con tu visión “pop”. :-) Comparto lo que comentas sobre la atmósfera de “Designing interactions”, aunque no estoy muy seguro a qué te refieres cuando dices que Apple ha “conseguido mucho más en el terreno del software”.

  2. carlos Says:

    ¡Hola Iñigo! ¡Qué bueno leerte!

    Me refiero a los famosos avances en interacción y diseño de interfaz de Apple en programas de y sistemas operativos, especialmente en comparación con los de Microsoft, los cuales generalmente llegaban tarde y mal.

    ¿No te parece?


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